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#LoiTravail: las estudiantes hablan sobre la “juventud” del movimiento

El texto de las estudiantes de secundaria franceses apareció el 22 de marzo después de la movilización del 17 contra la reforma del mercado laboral del ministro El Khomri.

A fuerza de repetirlo nosotras mismas comenzamos a ser conscientes: juventud quiere decir precariedad. Para la escuela, el trabajo, el amor, la vivienda, la condición económica, la identidad, para cada cosa, en todos los sentidos, somos “precarias”. Es decir, no del todo terminadas, estabilizadas, tranquilas, seguras. Una especie de cerilla en una ventisca. Por lo tanto, es por esto que simpatizan con nosotras, es en nombre de esta decretada fragilidad que hablamos, que tomamos nuestras defensas: con un poco de suerte y esfuerzo, podremos tener un día, el privilegio de volver adultas, integradas, trabajadoras satisfechas.
Y es verdad que, en cierto modo, somos frágiles, manipuladas, explotadas. La escuela, en realidad, no nos han enseñado a defendernos, y aún menos a luchar a solas. Lo que nos ha enseñado es a prepararnos a recoger mierda toda la vida con la cucharita, una vida con sus pequeñas resignaciones, y sus kilos de sueños rotos, su falta cruel de destino. Es verdad que muchas quedan en condiciones precarias. Pero para ser honestas, la “vida normal” que nos hacen entrever es tan emocionante como una nueva versión de la serie V.

Cuando navegamos en las redes sociales o en las paginas de información, vemos fácilmente lo que los viejos piensan de nosotras: nos tienen compasión o nos desprecian. Todavía un “movimiento juvenil”! Se conmueven o se ríen, de todas maneras sería toda una película ya vista. Tal vez o tal vez no. Nosotras tenemos otra intuición, la intuición que la historia retorna, pero no se repite. La intuición de que este gobierno está particularmente asustado y que seguimos, no nos rendimos, no abandonamos las calles. Esta también es la única explicación de la brutalidad desenfrenada de los policías desplegados para evitar una asamblea general en Tolbiac. Y no, Valls no tiene miedo de la CGT* y de los trabajadores que marchan en silencio. Lo que teme son todos esas jóvenes a las que todos desprecian porque sabe que, al final, tal vez nos cansaremos pero no nos dejaremos comprar por falsas promesas o un futuro bajo anestésicos. No son completamente estúpidos en las oficinas ministeriales, saben bien que no tenemos mucho para perder y que no será fácil hacernos creer en su futuro brillante.

Estamos realmente en el corazón de esta paradoja: es porque no valemos mucho para esta sociedad que de alguna manera estamos liberadas de ella. No hemos apostado ni un duro en este mundo, entonces no es necesario hacer el avestruz, mientras que esto se hunde. Si lo pensáis no luchamos contra la precariedad, sino a partir de la precariedad.
Por lo tanto habrá que decir a todas estas personas que se preocupan de nosotras y por nosotras: no tenemos miedo del futuro, es vuestro futuro el que tiene miedo de nosotras. No tenemos miedo de la calle, del cambio, de la revuelta. No tenemos miedo de perder nuestro trabajo o nuestra referencias, nuestros privilegios y nuestro pequeño consuelo. Pasamos completamente de vuestro mundo, lo que queremos es intentar algo, algo nuevo, inaudito, inverosímil. Y vosotros no vais a hacernos creer que el resultado podría ser peor del mierdero que nos habéis dejado. “¿Pero que proponéis?” Meteros en el culo esta pregunta. Para vosotros, tendríamos que ser no solo jóvenes y estúpidas, sino también “jóvenes con propuestas”. La vida no es un vídeo para las presidenciales, no proponemos nada, invitamos a la agitación, la sublevación, la insurrección. Ideas tenemos y tendremos, y esto nos va genial porque moriréis mucho antes que nosotras.

La cuestión no es la de tener 16, 30 o 77 años. Tenemos que dejar de creer que la juventud es una fase de transición. No se es jóvenes y luego, más tarde, viejas. No se es viejas porque se ha sido jóvenes. La juventud es lo opuesto a dejarse ir: es partir al asalto del mundo, incluso cuando se trata de derrocarlo.

La ley El Khomri es quizás una excusa – una excusa que nos faltaba – para salir a la calle, ocupando los edificios públicos, encontrarse y decidir juntas. Sabemos todas que si no lo hacemos ahora, si carecemos de audacia y valentía, la vuelta a la normalidad será aún más brutal: la vida de mierda y las elecciones 2017 de mierda. Intentemos menos producir un movimiento de jóvenes que pensar en la juventud del movimiento. Es decir, darle la oportunidad de no ser lo que han sido los movimientos antecedentes. Permitirle de ser imprevisible. Démosle la oportunidad de no repetir lo que ha hecho la generación anterior. Miremos a la revuelta. De los 7 a los 77 años.

* https://es.wikipedia.org/wiki/Confederaci%C3%B3n_General_del_Trabajo_(Francia)

Fuente: lundi.am