Etiquetado: biopolítica

Elogio del conflicto

por Lea Melandri

Se trata de aprender a convivir con todo lo que hemos reprimido y abandonado como una anomalía inaceptable. Se trata de entender de qué manera el ser humano, el ser humano tal cual es, el ser humano con su fondo de oscuridad constitutiva, puede crear las condiciones para una vida en común ‘a pesar’ del conflicto y, de hecho, ‘a través’ del conflicto, poniendo fin al sueño o a la pesadilla de aquellos que quieren eliminar todo lo que hay en él de ingobernable.
Benasayag y Del Rey, “Elogio del conflicto” (2012).

Decir que se dan en la experiencia del individuo, centrados y confundidos, unas necesidades, identidades, lugares, relaciones, pasiones, fantasías, diferentes intereses y deseos. Reconocer que hay un “territorio” que se escapa o va más allá de los confines de la vida pública – y por lo tanto irreductible a lo social -, que es la vida psíquica, una zona fronteriza entre el inconsciente y lo consciente, entre el cuerpo y pensamiento, donde crecen raíces que todavía quedan en gran parte sin explorar.

Las “vísceras” racistas, xenófobas, misóginas, sobre las cuales la derecha anti política ha hecho una incursión para conseguir apoyo, es el sedimento de la barbarie, la ignorancia y los prejuicios antiguos pero también sueños y deseos mal situados, que la izquierda, anclada en la prioridad del trabajo y la clase obrera, siempre ha descuidado, como si después del gran salto operado por Marx no hubieran habido otros cambios igualmente radicales, como el psicoanálisis, el feminismo, la no violencia, la biopolítica, el ecologismo.

No debería ser difícil de reconocer que el “extranjero”, el”pobre”, el “fuera de la norma”, el migrante reducido a las necesidades vitales, encarna todo esto ahora mismo, llevando a la luz, lo “reprimido” originario de una civilización que, separando cuerpo y lenguaje, biología e historia, ha construido barreras, fronteras hasta dentro los cuerpos y la vida psíquica, y sentado las bases para que aquella separación fuera progresivamente desapareciendo.

El retorno de lo que fue excluido – los cuerpos, la vida de los individuos con su complejidad y totalidad, pasiones, fantasmas contradictorios – puede traducirse en una barbarie inevitable, pero también puede volver a abrir el camino hacia el deseo y el conflicto, la posibilidad de redefinir el lazo social sobre unas bases menos abstractas.

Fuente: comune-info.net

Por una nueva re/vuelta de la política

Cuando escribimos este texto no pensabamos que unos titiriteros podrían ser acusados de enaltecimiento del terrorismo por representar ironicamente la estigmatización que se hace desde arriba del los movimientos sociales asociandolos al terrorismo. La libertad de expresión bajo responsabilidad no es más que una operación de censura de estado. El ataque a los movimientos sociales no está dirigido sólo hacia las estructuras y a sus organizaciones como fue en el caso de la PAH, sino es una batalla cultural para la hegemonía y el mantenimiento de una mayoría. La debilidad de este posicionamiento es evidente a la hora de que hasta un espectaculo de titeres puede desestabilizar un gobierno, esto es suficientemente ilustrativo para imaginar lo que este gobierno puede hacer con respecto a las políticas de austeridad de la Troika. Quien habla de revolución democrática hoy no le queda nada mas que apelar a la buena voluntad de sus intenciones, la experiencia del referendum griego desvela su impotencia mientras que nadie ha asistido a algun cambio real. Los neodem pueden unicamente limitarse a señalar las insuficiencias de la nueva política apuntando a sus limites como si otro sujeto político pudiera obtener mejores resultados. En su lugar la situación nos pone frente a otra realidad, donde la política está cada vez mas espectacularizada y reducida a la pantomima de los medios de comunicación. Parafraseando a Mario Tronti “porque si la democracia es la opinión masificada, la libertad es la crítica de todo lo que es”, gracias al endurecimiento de las leyes y la censura asistimos a la represión sistematica de los movimientos sociales, por esto es mas que necesario poner nuestras energías dentro de las luchas, empujar el razonamiento hacia adelante para conquistar nuevos espacios de libertad.

  1. La crítica es tachada de terrorismo y los marcos políticos para fortalecernos son cada vez más estrechos, atrapados entre la legalidad y la “nueva política”.
  1. Las plazas del 15M abrieron una brecha en la política enteramente subsumida por las elecciones. Si medios y fines concurren de igual manera, las plazas han fracasado por volver a los barrios e intentar reformar la democracia en lugar de inventar otras formas de vida. Donde se han dado estructuras e insurrecciones en los barrios, que sí bien cambian la forma de vida de algunas y refuerzan la solidaridad y el apoyo mutuo, estas quedan insuficientes en cuanto a canalizar energías hacia cambios estructurales.
  1. Hay un conformismo de masas, hasta dentro de los propios movimientos. A partir de 2011 hemos pasado de una política expansiva hacia volver a la reproducción de cada espacio, en algunos casos en forma de asistencialismo, en otros en forma de partido.
  1. Los nuevos fascismos y la derecha están creciendo. En momentos de crisis los nacionalismos y el proteccionismo se vuelven la moneda de cambio de la inmovilización social y el miedo. En la dialéctica nacionalista se difumina cualquier posibilidad emancipadora porque falta el sujeto que tendría que protagonizar el supuesto cambio y el contexto sociopolìtico, el pueblo y la soberanía nacional, que en la sociedad globalizada ya no existe ni volverá a existir.
  1. Europa es un contenedor vacío, o más bien existen solo las instituciones del euro y sus infraestructuras irreformables. Las fronteras europeas definen el volumen de la fuerza de trabajo y sirven para controlar el movimiento de ella.
  1. El desempleo es la otra cara de la precariedad. A más desempleo corresponden peores condiciones de trabajo. La precariedad indica la imposibilidad de garantías de continuidad con cualquier situación laboral y la tendencia al empeoramiento de las condiciones de trabajo y de vida. En estas condiciones no es posible una vuelta al pleno empleo, ni tampoco pedir un subsidio de pobreza a las instituciones existentes. Si no existen reformas posibles para salir de la precariedad y de la pobreza, habrá que inventar nuevas formas de mutualismo.
  1. La tecnología cumple la función de sustituir las relaciones con su simulacro, constituye una herramienta para el control y la manipulación de nuestras vidas. A la vez ordenadores y smartphones componen un entramado con el cual tenemos que aprender de qué manera podemos utilizarlos para coordinarnos y encontrarnos. Sin aislarnos en el gueto del decrecimiento voluntario, el decrecimiento ya está en marcha, es generalizado y está impuesto desde arriba.
  1. Las fórmulas políticas que hemos utilizado hasta ahora no son suficientes, ni para sumar las simpatías y participación a la movilización ni para identificar el problema y atacarlo.
  1. Las ciudades son espacios a la venta transitables y regulados exclusivamente para el consumo y la especulación, todo lo que queda afuera de esta función mercantil supone una amenaza.
  1. Las ideologías y las narraciónes del siglo pasado forman un obstáculo y una lección, encerrarse en ellas crea un bloqueo a la acción. De cada experiencia y acontecimiento podemos aprender algo sin perder de vista donde estamos y nuestra historia.
  1. El ataque sistemático a los movimientos sociales es una estrategia que intenta someternos a la resignación o la aceptación de nuestras condiciones de vida. Nuestra tarea es la de reformular la manera de resistir y atacar, crear empoderamiento colectivo, construir una perspectiva revolucionaria.

 

 

El coraje de ser una misma

por Beatriz Preciado

Cuando recibí esta invitación para hablar del coraje de ser yo misma, al principio mi ego ronroneó. Como si le hubieran ofrecido una página publicitaria en la cual fuese el objeto a la vez que usuario. Yo ya me veía con una medalla en el pecho, heroica. Después la memoria de los oprimidos me atacó y ha borrado cualquier complacencia.

Hoy me concederéis el privilegio de evocar “mi” valor de ser yo misma, después de haberme hecho llevar la carga de la exclusión y de la vergüenza durante toda mi infancia. Me ofrecéis este privilegio como regaláis una copita a un enfermo de cirrosis, negando al mismo tiempo mis derechos fundamentales en el nombre de la nación, confiscando mis células y mis órganos para vuestra política delirante. Me concedéis este coraje como si regalarais una moneda a un ludópata, siguiendo con el rechazo a llamarme con un nombre masculino o de asociar mi nombre con adjetivos masculinos, sólo porque no tengo los documentos oficiales necesarios ni la barba.

Nos reunís aquí como un grupo de esclavos que han sabido alargar sus cadenas pero que quedan más o menos disponibles, han obtenido sus diplomas y aceptan hablar el idioma de los maestros. Estamos aquí, frente a vosotros, todos nacidos en cuerpos femeninos, Catherine Millet, Cécile Guibert, Hélèn Cixous, guarras, bisexuales, mujeres con la voz ronca, argelinas, judías, virago, españolas. ¿Pero cuando os cansareis de asistir a nuestro “coraje” como si fuera una diversión? ¿Cuándo os cansareis de diferenciarnos para identificaros a vosotros mismos?

Me atribuís el valor, supongo, porque he luchado al lado de las putas, los enfermos de SIDA y los discapacitados. En mis libros he hablado de mis prácticas sexuales con vibradores y prótesis. He hablado de mi relación con la testosterona. Este es mi mundo, mi vida y no la he vivido con coraje, sino con entusiasmo y alegría. Pero vosotros no sabéis nada de mi alegría. Preferís compadecerme y me asignáis la valentía porque en nuestro régimen político sexual, el imperante del capitalismo farmacológico, negar la diferencia del sexo es como negar la encarnación de Cristo en el medioevo. Me achacáis un gran coraje porque hoy, frente a los teoremas genéticos y a los documentos administrativos, negar la diferencia de género es como escupir en la cara de un rey en el siglo quince.

Y me decís: “Háblanos del coraje de ser tu misma”, como los jueces del tribunal de la inquisición le dijeron a Giordano Bruno durante ocho años: “Háblanos del heliocentrismo, de la imposibilidad de la Santa Trinidad”, mientras recogían la leña para la hoguera. Pero a pesar de que pueda ver ya las llamas, pienso como Giordano Bruno que no será suficiente un pequeño cambio de rumbo, que se tendrá que cambiar todo, estallar el campo semántico y el dominio pragmático. Salir del sueño colectivo de la verdad del género, tal como se salió de la idea de que el Sol gira alrededor de la Tierra.

Para hablar del sexo, género y sexualidad es necesario comenzar con un acto de ruptura epistemológica, un rechazo categórico, una fractura de la columna conceptual que haga florecer una emancipación cognitiva. Tenemos que abandonar por completo el lenguaje de la diferencia de género y la identidad (también el lenguaje de la identidad estratégica de Spivak, o la identidad nómada de Rosi Braidotti). El género o la sexualidad no son una propiedad esencial de la materia, sino el producto de diversas tecnologías sociales y discursivas, de prácticas políticas de gestión de la verdad y de la vida. El producto de su valentía.

No existen los géneros y sexualidades, sino los usos del cuerpo reconocidos como naturales o castigados por desviados. Y no sirve jugar vuestra última carta trascendental, la maternidad como diferencia clave. La maternidad es sólo uno entre los varios usos posibles del cuerpo, no es la garantía de la diferencia de género o la feminidad.

Entonces quedaros con vuestro valor. Mantenedlo para vuestros matrimonios y divorcios, vuestros engaños y vuestras mentiras, vuestras familias, vuestra maternidad, vuestros hijos y nietos. Quedaros con el coraje que necesitáis para seguir la norma. La sangre fría para prestar vuestro cuerpo al imparable proceso de repetición regulada. El valor, como la violencia y el silencio, como la fuerza y el orden, están de vuestro lado. Por el contrario, yo hoy reivindico la legendaria falta de coraje de Virginia Woolf y de Klaus Mann, de Audre Lorde y di Adrienne Rich, de Angela Davis y de Fred Moten, de Kathy Acker y de Annie Sprinkle, de June Jordan y de Pedro Lemebel, de Eve K. Sedgwick y de Gregg Bordowitz, de Guillaume Dustan y de Amelia Baggs, de Judith Butler y de Dean Spade.

Pero porque os amo, mis valientes símiles, os deseo que perdáis el valor vosotros también. Os deseo que no tengáis más la fuerza de repetir la norma ni de fabricar la identidad, que perdáis la fe en lo que dicen sobre vosotros los documentos. Y una vez que hayáis perdido vuestro valor, cansados de la alegría, os deseo que inventéis una manera para usar vuestro cuerpo. Justamente porque os amo, quiero que seáis débiles y despreciables. Porque es a través de la fragilidad que opera la revolución.

Fuente: internazionale.it