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Noches despierto

por Paul B. Preciado

Vosotros pasáis la noche de pie en la plaza de la République de París y yo paso la noche con vosotros despierto en las calles de Atenas. Anochece una hora antes aquí y el cielo rojo se curva detrás del Partenón como en un salvapantallas de un MacBook Air que cae después sobre París.

La revolución (la vuestra, la nuestra) exige siempre despertar en medio de la noche: activar la conciencia justo cuando ésta debería apagarse. La revolución (la nuestra, la vuestra) es siempre un devenir-trans: movilizar un estado de cosas existente hacia otro que sólo el deseo conoce.

Vosotros pasáis la noche de pie (Nuit Debout) en la plaza de la République de París mientras un grupo de refugiados se reúnen en una casa ocupada de Exarchia para iniciar la Silent University en Atenas. En la sala hay casi tantas lenguas como personas. Una cadena de traducción explica el funcionamiento de esta universidad creada en Londres en 2012 por el artista Ahmet Ögüt y que sigue activándose desde entonces, entre otros lugares, en Estocolmo, Hamburgo y Amman. La frase “todo el mundo tiene derecho a enseñar” resuena una docena de veces en urdu, farsi, árabe, francés, kurdo, inglés, español, griego… Pensada como una plataforma autónoma de intercambio de conocimiento entre los migrantes, esta universidad permite que aquellos que saben algo puedan encontrarse con aquellos que quieren aprenderlo, independientemente de la validación académica y del reconocimiento institucional de los títulos, de la lengua hablada y de los procesos de adquisición de la residencia o la nacionalidad. Alguien dice: “Desde que espero a obtener asilo no tengo nada. Lo único que tengo es tiempo y en ese tiempo puedo aprender y puedo enseñar.” Es en ese tiempo aparentemente muerto de la espera administrativa en el que artista iraquí exiliado Hiwa K aprendió a tocar la guitarra clásica de la mano de Paco Peña en Inglaterra; la respuesta del gobierno inglés para acceder a la nacionalidad nunca llegó, pero Hiwa K toca flamenco como si él también fuera de Córdoba. He aquí algunos de los títulos de los cursos impartidos hoy en la Silent University: Historia iraquí, Literatura kurda, Herodoto y la civilización del Medés, Fundamentos del asilo político según la convención de 1951, Cómo empezar tu propio negocio, Historia de la comida a través de las artes visuales, Caligrafía árabe… Si la experiencia del exilio reduce al migrante a la pasividad y al “silencio” expropiando su estatuto de ciudadano político, la Silent University busca hacer proliferar los procesos de enunciación que pueden activar una nueva ciudanía mundial.

Vosotros pasáis la noche de pie en la plaza de la République de París y el colectivo de cineastas anónimos sirios Abunaddara, emite cada viernes, desde el principio de la revolución siria, un video en el que narra, a través del documental o desde la ficción, la vida del pueblo sirio más allá de las representaciones mediáticas tanto del occidente cristiano como del mundo musulmán. ¿Cómo se produce y se distribuye la imagen? ¿Por qué nadie vio a las víctimas del 11-S y sin embargo los cuerpos destrozados en Alepo están en la primera página de todos los periódicos? ¿Se puede fotografiar a un migrante que llega a las costas de Leros después de una travesía con su hijo muerto en brazos? Frente a la captura mediática y administrativa de la imagen, Abunaddara propone añadir una enmienda a la Declaración Universal de Derechos Humanos que reconozca el derecho a la imagen como un derecho fundamental.

Vosotros pasáis la noche en la place de la République de París mientras que otros cuerpos se despiertan también en Amman, en Damasco o en Atenas. Vendrán el experto y su diagnóstico, vendrán el historiador y su memoria, vendrá el profesor y su título, vendrán los políticos y sus partidos. Os dirán que estáis locos o que sois ingenuos. Os dirán que no es posible que los que no saben enseñen. Os dirán que todo periodista tiene derecho a hacer su trabajo de información. Os dirán que esto ya ha sucedido y que no sirvió de nada. Os dirán que lo importante es traducir la fuerza de las plazas en las urnas. Pero la revolución no tiene una finalidad fuera del proceso mismo de transformación que ésta propicia. Se trata, como apunta Bifo, de erotizar la vida cotidiana, desplazando el deseo que ha sido capturado por el capital, la nación o la guerra, para volver a distribuirlo en el tiempo y en el espacio, hacia todo y hacia todos. Os dirán que no es posible. Pero vosotros, nosotros, ya estamos ahí.

Despertemos durante el día como si el día entero fuera la noche. Aprendamos de aquellos a los que no les es permitido enseñar. Ocupemos la ciudad entera como si la ciudad entera fuera la place de la République.

Fuente: El Estado Mental

La destitución de Dilma y el debate en las calles

por Salvador Schavelzon

Fuera de Brasil se impone la visión de que hay un golpe conservador en marcha contra un gobierno progresista o popular. Rápidamente se alinean elementos para cerrar un análisis: Estados Unidos, los medios, la justicia parcializada y la oposición a los gobiernos progresistas. Pero en momentos en que el ciclo político estatal de los últimos años en la región y también los relatos y narrativas en que se apoyaron los mismos se muestran agotados, de lo que se trata no es de cerrar sino de abrir un análisis; de agregar elementos para entender dónde estamos. Abrir y conectar para buscar nuevos lugares desde donde podamos actuar frente a una lógica de gobierno que se muestra mucho más allá de sus presidentes y partidos.

La destitución de Dilma tiene la participación crucial del PMDB, partido que formó por 12 años parte de la base de gobierno en el congreso, y también fue socio del PT en el poder ejecutivo. Cómo se leía claramente en las protestas de junio de 2013 y contra la copa del mundo en 2014, la situación política en Brasil es la de un frente transversal conservador en el que las coincidencias resaltan más que las diferencias entre gobierno y oposición. La forma en que circula la idea de golpe mantiene en pie la narrativa de la polarización, desde donde se construyó la reelección de Dilma, pero que quedó suspendida desde el día 1 de gobierno en que volverían a primar los consensos de Estado.

Cuando para tanta gente es tan notorio que en lo cotidiano la existencia de la ley y la constitución es insignificante, es difícil discutir si está en marcha una interrupción del régimen democrático. Hay en marcha un golpe político por vías institucionales, manipuladas como siempre, en este caso por la oposición. Pero lo cierto es que no habría golpe si la gente se arrojara masivamente a las calles y si un gobierno de reformas se hubiera fortalecido cumpliendo lo que prometió en la última elección.

Si vemos el sentido de las políticas de gobierno de Dilma, es claro que la actual situación no fue generada por las políticas que impulsó, a las que medios y jueces conservadores se opondrían. El gobierno reprimió protestas, se alió y benefició en todo lo que pudo al agronegocio desforestador y etnocida, aprobó leyes de flexibilización neoliberal (proponiendo subir edad de jubilación y aplicando recortes de derechos laborales), no defendió el para muchos sagrado patrimonio de recursos naturales (cediéndolo a transnacionales en alianza con la oposición), protegió a la empresa que causó el reciente crimen ambiental de Mariana, y aplicó un ajuste de austeridad con impacto mayor en salud, educación y los sectores más pobres. No buscó crear las condiciones para aprobar ninguna reforma progresista. Políticas sociales de inclusión social marcaron el apoyo de las regiones más pobres al PT. Pero tampoco puede verse en estas la motivación de un golpe. La transferencia de recursos para el empresariado y sector financiero fue en escala y proporción siempre mayor.

Por eso mucha gente no está hoy en la calle para defender el gobierno e impedir el golpe. ¿Cómo pedir solidaridad a pueblos indígenas y gente sensible al acoso militar y judicial que estos viven, o a Mães de Maio y familiares de víctimas de la violencia policial y genocidio de la juventud negra de las periferias, que el gobierno nunca escuchó ni se dignó a recibir?. ¿Cómo esperar que salgan a la calle los jóvenes que se movilizaron en junio de 2013 contra el aumento del transporte o hace poco por mejor educación, si nunca encontraron eco desde el gobierno que ahora cae?

Se destruyó sistemáticamente la base de apoyo que debería ser la fuente vital de cualquier gobierno de izquierda, optando por gobernar por un camino que nadie votó y atendiendo lobbies, sectores de presión conservadores, bancos y mercados que ni siquiera retribuyen políticamente los servicios prestados. El PT no hizo nada para romper con las lógicas más perversas de un sistema político y económico cuya misión histórica era modificar. Las mantuvo en vigor, cerrando todo tipo de debate político en la sociedad y el proprio partido.

Sin ese vacío generado por errores propios y convicciones conservadoras presentes en un progresismo ya extenuado, las menciones al poder judicial y mediático golpista como única explicación de lo que está ocurriendo tienen un carácter desproporcionado. No debe olvidarse, por ejemplo, que el gobierno financió con pauta oficial a los grandes medios y que propuso a la mayoría de los jueces del tribunal supremo de justicia. La polarización que resurge en tiempos de crisis y que funcionó en las elecciones no es lo que marca la política en el día a día.
Se da la compleja situación de que los sectores que impulsan la destitución hayan sido también los más beneficiados. Incluso la copa del mundo, proyectada como gran legado de la anterior gestión de Dilma, interpelaba directamente el lenguaje ufanista de la ola fascistoide verde y amarilla que hoy pide la cabeza del gobierno y se moviliza por las causas de corrupción. Tampoco se sostiene que la destitución sea movilizada por el proyecto lulista de inclusión por el consumo, neodesarrollismo y prosperidad derivada de un pacto interclasista que nunca dejó de beneficiar antes que nada a los tradicionales dueños del país, el gran capital extranjero y nacional, en una sociedad que sigue definiéndose por su racismo y desigualdad.

El argumento de que la corrupción de los otros partidos no es juzgada con la misma celeridad ni visibilidad es real, pero no puede considerarse una defensa seria o convincente para un proyecto que nació para el cambio. También es real que los beneficiarios directos de la destitución se sentirían envalentonados para imponer un retroceso en varias áreas. Geopolíticamente la salida del PT, y de sus límites para generar de hecho una región más democrática, no parece abrir en el corto plazo caminos prometedores. Pero entonces es necesario oponerse a estos escenarios con nuevas herramientas. Las actuales se mostraron incapaces de hacerlo.

Aunque la situación es la de un gobierno que creó las condiciones de su caída y de la falta de apoyo de los que lo votaron, la amenaza de una indignación conservadora que nació en las redes sociales y avanza hacia las instituciones es real. El Impeachment daría aún más espacio para una derecha homofóbica, machista, autoritaria y racista que es minoritaria pero quedaría en primer plano defendiendo abiertamente una agenda de profundización de las injusticias actuales.
Más que centrar el debate en el gobierno y líderes que no tienen nada para ofrecer, entonces, es necesario volver a Junio de 2013. Ni apoyar un gobierno que no ha podido defender ninguna causa justa, ni dar lugar al fascismo del odio racista con bandera liberal y búsqueda de más privilegios para los poderosos que hablan de libre mercado pero siguen viviendo del Estado. Tampoco entrar en la versión tranquilizadora del progresismo latinoamericano, en que se revive un ataque imperialista contra gobiernos revolucionarios, como caricatura opuesta a la de los medios conservadores y que no hace más que bloquear la posibilidad de conexiones necesarias entre nuevas resistencias y búsquedas políticas hoy en marcha.

Junio de 2013 es la posibilidad de resistir, de crear y de desactivar el golpe que comenzó con las medidas aprobadas durante el gobierno del PT, pero que sin duda podrá avanzar hacia nuevas fases. Esa es la disputa que se vivirá en las calles.

La ilusión democrática

por Dario Lovaglio

Hace ya unos años que empezó a cuajar la idea de que el estado español era el laboratorio político del siglo XXI. Políticos, académicos, periodistas y activistas convenían en que un fenómeno como el 15M era la ruptura cultural que acabaría con el bipartidismo blindado de la constitución del 1978. La palabra ‘revolución’ fue evocada como un mantra de forma incesante, y su eco resonó por todo el mundo, pero de manera inversamente proporcional a su evocación, no vivimos ningún cambio radical sino un empeoramiento general de la realidad. Un discurso político populista basado en la recomposición de una clase media imaginaria ha sustituido a un análisis de las condiciones materiales de las relaciones sociales, por lo que sin un discurso que articule una organización de movimientos inclusivos sobre las transformaciones del capitalismo, la composición social y las correlaciones de fuerzas, muchas personas seguirán ilusionadas con los trending topics, la idea de una Europa que sólo existe en función de los intereses de la Troika y la esperanza en un retorno al socialismo.

Trending Topic
2011 inauguró un ciclo de luchas que coinciden con cambios culturales y económicos. Estos cambios y las letales condiciones laborales de corporaciones como Apple, Foxconn o Amazon, permitieron a una parte significativa de la población mundial poder comprar smartphones para conectarse a internet, y articular la organización de las nuevas luchas populares.
No pretendemos demonizar las redes sociales ni internet ya que pueden ser un medio para conseguir determinados objetivos, pero nunca un fin: el fin es invertir el poder capitalista, la distribución de la riqueza y la emancipación colectiva. Es necesario replantearse el uso de estas redes y la relación entre el lenguaje y la representación dada su intrínseca ambivalencia en los medios de comunicación de masas. Así por ejemplo, la radio retransmitió la propaganda de las dictaduras; la televisión y la prensa fueron la herramienta para la difusión del consumo masivo y la alfabetización de la clase obrera, e internet aporta la ilusión vendida a precios populares de una comunicación horizontal con determinados recintos y dispositivos de control.

El lenguaje no es autosuficiente para construir subjetivación. El lenguaje por sí mismo no puede sustituir ni crear una organización política, y en 140 caracteres aún menos: la construcción de lazos de confianza y solidaridad no se construyen sólo a través del lenguaje, es necesario construir espacios de encuentro autónomos donde el discurso esté vinculado a la acción política.
Resulta emocionante observar en las campañas de Twitter, cómo los hashtags se convierten rápidamente en trending topic, cómo ilusiona ver los lemas lanzados por la red hasta convertirse en cotidianos mainstream. Recientemente un grupo de investigadores en Barcelona trató de legitimar las teorías del contagio emocional en la red, con un estilo similar a la investigación que Facebook acaba de realizar, pero olvidó completamente las ambivalencias internas de la comunicación lingüística como por ejemplo la ironía… Aunque en realidad este proceso pasa necesariamente por un filtro que está relacionado por un lado con la propiedad del medio de comunicación, el canal de trasmisión y con el dispositivo de recepción porque existen unas correlaciones de fuerzas muy claras en la relación emisora-media-público. Nada será publicado fuera de los intereses de estos medios, a menos que los podamos ocupar y hacerlos nuestros.

Europa
Los países de la Unión Europea con fronteras en países no europeos son escenario de conflictos que demuestran que esta institución (la UE) defiende el dictado financiero de algunos de sus miembros a costa de la vida de las personas. En Ucrania hubo una guerra entre imperialismos mientras poco después en Ceuta unas veinte personas que querían cruzar la frontera fueron matadas por agentes de la Guardia Civil del estado español.
La Europa actual, gracias a la modificación de su constitución, ha dejado paso al neoliberalismo más salvaje para someter a los países miembros a políticas de austeridad para pagar los intereses de la deuda. Quien ha visto en la constitución de esta institución un campo de posibilidad para el desarrollo de las luchas ha cometido un doble error: por una parte, pensar que dentro de la dialéctica con el imperialismo democrático estadounidense cualquier institución más allá del estado fuese favorable para su propia superación y por otra, el de no considerar la importancia de que unos contrapoderes puedan romper con la perspectiva eurocéntrica de alguna manera. Por este motivo que la semana anterior a la fecha electoral, considerada como prioritaria en la agenda de un grupo europeísta radical, ha sido un fracaso completo. En el plan de la articulación política no ha conseguido construir ni organización ni movimiento (ni Trending Topic!), las correlaciones de fuerzas ha debilitado ulteriormente la posibilidad de organización de un movimiento autónomo transnacional relegando el protagonismo político a una minoría de intelectuales y activistas.

El desgaste de energías empleadas en la construcción de las campañas, en un apoyo político más o menos explícito a nuevos partidos, la burocratización de las organizaciones de movimiento han sido una causa de la descomposición y fragmentación de los discursos y de las organizaciones que, desde el ciclo de movimiento MayDay, habían ido más allá las fronteras europeas impulsando las luchas contra la precariedad y la necesidad de una distribución de la renta a escala global.

Democracia
La proliferación de formaciones electorales en el estado español es una manifestación de la distancia que separa a la izquierda del malestar social. La reutilización de palabras como “ilusión” o “esperanza” -la primera como proyección del deseo de la clase política, gente previamente politizada que participa ya dentro de colectivos u organizaciones- y la segunda como lo imprevisible de un proyecto político que trasciende la materialidad de las relaciones de explotación y las correlaciones de fuerza (lo que la autonomía italiana en los ’70 llamaba composición de clase). Se necesita hablar de un “nosotros” sesgado apelando a pertenencias identitarias como el de pueblo, patria, nación, etc. para defender esta postura. La construcción simbólico-discursiva se vuelve central respecto a la de la construcción de una subjetividad colectiva, por este motivo, para protagonizar este nuevo ciclo las caras más visibles son figuras mediáticas que a menudo encontramos en la televisión, el medio de comunicación de masas del poder constituido por excelencia. A la vez hay una profecía autocumplida de que las múltiples candidaturas vacíen las organizaciones de movimientos que serían necesarias como base para el respaldo de estas candidaturas animadas al grito de “si se puede”. Pero nadie considera que, en esta ilusión del pensamiento único de la (social) democracia, la abstención es una constante y que la híper-celebración de éxitos parciales sea el simple resultado de un trasvase interno entre vieja y nueva izquierda. Last but not least la temporalidad, en poco más de un año solo en Barcelona han nacido por lo menos cuatro partidos y/o agrupaciones con unos programas parecidos, que por cada cita electoral necesitan recomponer un tejido de alianzas y discursos que vuelvan a despertar la adicción a la ilusión de sus seguidores. Esta incapacidad de impulsar dinámicas que empoderen y respondan a las necesidades de las personas más afectadas por las políticas de austeridad, aumenta la distancia creciente entre profesionalismo político y la sociedad, hasta en su léxico y estilo de vida. Viviendo en la ilusión de creerse las futuras mayorías, se sirve a los intereses del mercado ya sea el del consumo, el laboral o electoral: la mayoría es el enemigo.

Nosotras
Hemos hablado del derecho a la ciudad en muchas ocasiones para señalar cómo el desarrollo capitalista se impone con violencia en la expulsión de los vecinos y generando espacios al servicio del negocio de unos pocos, aquellos que el movimiento Occupy llamó para simplificar, el 1%. Pero no sólo la ciudad neoliberal es el espacio de los intereses de lo privado, la administración controlada por la deuda y sometida al mando de las instituciones financieras también son parte de este desarrollo, un modelo que se pone como obstáculo no solo para los habitantes de la ciudad sino también para el progreso de la sociedad. Por un lado asistimos al desmantelamiento del tejido social para la construcción de mega eventos como las olimpiadas en Barcelona del 1992 o el mundial en Brasil, por el otro el decrecimiento, la privatización y la restricción al acceso de los servicios, la educación, la sanidad, el chantaje del empleo escaso y mayormente precario, la vivienda que, a pesar de la gran cantidad de vivienda vacía en todo el estado español, es un privilegio para unos pocos y el sacrificio de una vida para muchas otras. Desde México a Brasil con las luchas por el derecho a unos transportes asequibles, pasando por la plaza Taksim en Estambul y la lucha para bloquear la construcción de un centro comercial, la lucha en el barrio de Gamonal en Burgos para bloquear la construcción de un bulevar, la del barrio de Sants en Barcelona para parar el desalojo del centro social autogestionado Can Vies y la de la plataforma Aturem el Pla Paral·lel son síntomas de la misma resistencia al empobrecimiento generalizado para el beneficio de unos pocos y constituyen a la vez, la radicalidad de unas demandas innegociables de un cambio para un modelo de desarrollo y de ciudad orientado hacia todas las personas.
Por lo tanto impulsar unas estrategias que favorezcan la organización del conflicto en las ciudades significa también construir la posibilidad de atacar el enemigo desde múltiples direcciones e intensidades para derrotarlo. Sobre todo porque sabemos que no encontraremos el enemigo en el “Palacio de Invierno”, sino en todos los lugares donde nos han acostumbrado a la violencia cotidiana del capitalismo. El desafío es lo de organizarnos para que cada una pueda atravesar con sus prácticas y dentro de sus propias posibilidades un espacio inclusivo, un espacio que abra la posibilidad de impulsar las demandas de dignidad, autodeterminación y justicia social para que el eco de la revolución materialice su potencia.

fuente: Diagonal Periodico

Introducción al Manifiesto por una Política Aceleracionista

A propósito de esta publicación*

En el acto de traducir un texto, surge siempre la interrogante de cómo pueden las ideas viajar íntegras – no solo en términos lingüísticos sino también políticos. El Manifiesto Aceleracionista está particularmente expuesto a este problema de traslación, ya que fue escrito para una audiencia cuya coyuntura política difiere significativamente del vigente sistema político cubano. Escrito como una intervención en el mundo Occidental, con una democracia parlamentaria anquilosada y un voraz capitalismo de libre mercado, el Manifiesto Aceleracionista pretende hacer dos cosas. Primero: diagnosticar la incapacidad de la izquierda para cambiar el sistema político y económico. Segundo: el manifiesto propone un programa de rejuvenecimiento de la izquierda (futuro que propone el “aceleracionismo”) que pretende extender el marxismo hacia el siglo XXI.

Hay que recordar que para Marx sobrepasar el capitalismo es mucho más que superar y satisfacer las necesidades básicas. El capitalismo – y cualquier sistema que le suceda – debe propiciar el florecimiento de los deseos, intereses y subjetividades. La crítica de Marx al capitalismo iba de la mano con la emancipación colectiva de la humanidad, y con la construcción material y socioeconómica de la libertad. Una posición común entre las distintas vertientes del aceleracionismo –como proyecto para un sistema moderno de conocimiento, como una visión cosmicista del futuro, y como una planificación económica post-capitalista – es el objetivo de establecer las condiciones para la libertad. El Aceleracionismo, por tanto, busca construir el futuro. Busca recuperar la creencia, aparentemente perdida, de que hay una dirección que orienta la historia y esta, es la del progreso, la emancipación colectiva y la autodeterminación. Se trata de una recuperación de las ideas perdidas de la modernidad, liberadas de su enfoque capitalista y redefinidas por las críticas postcoloniales.

Cuba, bajo el mandato de Raúl Castro, se mueve lentamente hacia la reforma de un caduco sistema socialista centralizado. Pero aún existen significativos problemas con el estado cubano – esto hace que la valorización implícita en este manifiesto, sobre las capacidades del estado, parezca potencialmente retrógrada. Incluso, en Occidente, el problema radica en cómo eludir los sueños izquierdistas de localismo, gestión horizontal y autosuficiencia – para intentar rejuvenecer las luchas por los resortes del poder. Mientras que en Cuba, el problema puede ser visto como lo opuesto: cómo reducir el poder ilegítimo del Estado y recuperar la ayuda mutua y la auto-organización.

A pesar de las diferencias entre la coyuntura EuroAmericana y la de Cuba, esperamos que algunas de las sugerencias positivas del manifiesto para el futuro de la izquierda sean apropiadas. Con el neoliberalismo marcado por la inmanente crisis, con la decrepitud del tradicional socialismo de estado, y con el capitalismo de estado tipo chino, ofreciendo un camino alterno al mismo derrotero Occidental (acumulación por la acumulación), el manifiesto señala un nuevo camino a seguir. Con el desarrollo de la tecnología, la recuperación de una modernidad popular, y el rejuvenecimiento del objetivo de autodeterminación de la Ilustración, el aceleracionismo debe ser visto como un nuevo futuro para la izquierda, operando en los más altos niveles de ambición política. Es nuestra esperanza que las ideas de este manifiesto sean tomadas en cuenta en contextos particulares y modificadas para alcanzar la meta universal de emancipación colectiva.

Nick Srnicek y Alex Williams
London, January 2014
(Traducción: Gean Moreno y Ernesto Oroza)

*Esta introducción ha sido especialmente escrita por los autores para la publicación del Manifiesto en Carne Negra. Tanto ella como su traducción al español son producto de un gesto colaborativo totalmente desinteresado, inscrito en la lógica de libre circulación de información que caracteriza las dinámicas socioculturales de proyección progresista. Por ello queremos enfatizar nuestro agradecimiento a autores y traductores, por alcanzar con su actitud un contexto en el cual ejemplos como este comienzan a escasear.

El 15M nunca fue un actor, sino una forma de actuar

Artículo del Comité Disperso publicado en el nº 306-307 de El Viejo Topo en Julio de 2013.

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El 15M nunca fue un actor, sino una forma de actuar, es a partir de esta constatación que uno de los lemas que han circulado este año alrededor de su segundo aniversario ha sido “no hemos vuelto, porque nunca nos hemos ido”. El método 15M empezado en 2011 en las redes sociales hoy asume un carácter general, en el estado español como en Turquía las luchas se difunden en la resonancia de las redes sociales. No podemos negar la complejidad del asunto, a lo largo de dos años muchas organizaciones previas al 15M han aprendido a utilizar el lenguaje y las herramientas del movimiento creando híbridos que tal vez a veces han debilitado y otras veces han mantenido actual esta forma de actuar. En particular, la izquierda política en crisis que a lo largo de estos dos años ha revitalizado su discurso gracias al 15M hoy sólo podrá avanzar si está a la altura de volver a “las plazas” sin banderas para devenir un movimiento difuso y plural.

Después de dos años, empezamos a tomar una perspectiva sobre que fue, que es y hacia donde va el 15M. En el análisis de la deriva del movimiento es inevitable pensar qué hemos hecho durante este tiempo y qué ha cambiado. Los primero es reconocer ciertas victorias, unos objetivos iniciales cumplidos de sobra, como eran la movilización y el despertar político de una sociedad adormecida. Pero más allá de la politización es necesario también reconocer pequeños logros concretos, la suma de los cuales implican uno mayor: la progresiva instauración de un nuevo paradigma en el cual la cultura de la transición está siendo puesta al descubierto y superada, y la asimilación de unas nuevas formas de hacer en lo colectivo y en lo personal que se oponen al modelo en el que la sociedad española estaba instalada.

El 15M es difícilmente definible, en tanto que es una manera de actuar en continua reconfiguración. Partiendo de esa premisa, podemos decir que la fase por la que atraviesa ahora el movimiento es otra, que no corresponde a la fotografía de las plazas en 2011, sino que ha evolucionado tanto en objetivos, en maneras de hacer como en formas de organización. Estos tres aspectos del 15M en su momento presente tienen en común los conceptos de irrepresentabilidad, auto-organización y autonomía.

Tras dos años, los objetivos han cambiado debido a la superación de los objetivos iniciales. Durante este tiempo el 15M ha atravesado diversas fases, desde la inicial de movilización, a la protesta más organizada, la construcción de unas demandas colectivas y la apelación directa a las instituciones para que tomen en cuenta esas demandas. En todo este proceso se ha construido una legitimidad social que hace incuestionables las reivindicaciones del movimiento y que desarma las críticas sobre su ausencia de propuestas. Pero en esta fase también hemos podido constatar que simplemente pedir un cambio no conlleva que éste se produzca, por eso los objetivos ahora son diferentes. Ya no se trata de crear opinión publica, despertar conciencias, movilizar o hacer demandas. Todo eso ya se hizo, como un primer paso necesario -fue el objetivo inicial de la convocatoria del 15 de mayo de 2011-, sin embargo ahora es necesario ir más allá porque no es suficiente con hacer demandas justas y protestar.

El problema no es que no se pueda, sino que no quieren. Es una cuestión de voluntad política.

Esto nos lleva a las nuevas maneras de hacer, que ya no es apenas reactiva sino que implica construcción de realidad. Asumiendo que nuestras demandas son innegociables, ha llegado el momento de actuar no sólo de forma simbólica sino con prácticas concretas.

Estas maneras de hacer implican descartar la conquista del Estado, porque el Estado, el poder, en el sentido clásico es inconquistable, y porque la lucha por el poder del Estado, en sí misma, es una forma de reproducir el poder, es caer la trampa de la representación y volver a ceder la capacidad de decidir y actuar. El cambio de verdad se genera en los márgenes y en las grietas, autónomamente de las estructuras del estado.

Las nuevas maneras implican construir cambio real, que ataque los poderes sin entrar en su terreno, sino desbordándolo. Rechaza la mediación externa, como partidos y sindicatos, para trabajar con madurez, sabiendo bien lo que queremos y decidiendo cómo hacerlo realidad, pero no deniega la colaboración cuando las estructuras estén a disposición de las necesidades del movimiento.

El 15M 2011 abrió una grieta para volver a hablar de democracia cuestionando la función de nuestros gobiernos. Los partidos y los sindicatos han sido los elementos críticos que este movimiento individuó como ineficaces e inadaptados para cumplir sus funciones. Entonces, una regeneración del movimiento podría  empezar por atacar sus instituciones a partir de aquellas que pusieron  las bases para la conquista de los derechos de la clase obrera, el  derecho a sindicato y la huelga. Sindicato y huelga han sido en el fordismo las conquistas de las luchas obreras, de genero, de raza, etc. que ofrecieron la posibilidad de negociación  entre capital y trabajo. Hoy este pacto salta, igualmente que la  fabrica hoy no representa el lugar central de la producción, mas bien el  del capital financiero. Siendo imposible hoy un nuevo New Deal como colchón para la reproducción de la fuerza de trabajo de la fabrica, un reto teórico-político sería  traducir lo que el sindicato y la huelga han sido durante el fordismo  para declinarlo al presente. Si la fabrica se extiende a toda la sociedad en su conjunto entonces las herramientas tradicionales resultan  insuficientes. Como la democracia representativa y el dispositivo constitucional fueron los  objetos de la critica del 15M, la critica de sus instituciones puede ser  una lanzadera para abrir un proceso constituyente. Transformar la huelga en una toma de posición subjetiva significaría atacar en la dispersión para construir empoderamiento social para la creación de nuevas instituciones  democráticas comunes que distribuyan la riqueza producida hacia toda la sociedad.

En cuanto a estructura del movimiento o forma de organizarse, después de la confluencia en las plazas, ha habido una progresiva dispersión, que ha facilitado una gran capacidad de actuación del movimiento en diferentes puntos, ámbitos y maneras. Hasta las instituciones han intuido la relevancia de la dispersión para seguir justificando la necesidad de una estructura central que sea capaz de actuar como interlocutora o que, gracias a su solidez, garantice la estabilidad a través de una coordinadora central del movimiento. Ni una ni otra son necesarias ni deseables. Puesto que las demandas son innegociables es innecesaria la interlocución. Y no es deseable porque representa jugar en terreno enemigo y someterse a sus reglas del juego. La dispersión como estructura es mucho más efectiva y genera más cambio que una coordinación centralizada, eso lo ha demostrado la propia experiencia de estos dos años, por tanto no es deseable esa conglomeración, sino mas bien lo contrario: autonomía de los grupos, autoorganización y comunicación fluida para juntarnos sólo en los momentos necesarios.

Han habido intentos de reorganización del movimiento que pretendían  combatir dicha dispersión estructurando una lucha coordinada a través de la centralidad de unaorganización. Estos intentos de rearticulación se han revelado siempre poco operativos, anclados en superestructuras sin capacidad de transformación ni respuesta rápida, que además implican la  jerarquización y la representación dentro del propio movimiento. El futuro del 15M pasa por ser capaz de reconocer en la dispersión una nueva forma de organización más sostenible, gracias a la creciente autonomía de la producción de la riqueza que favorece la capacidad de  autoorganizarse y crear nuevas formas de vivir y de habitar.

Organizarse en la dispersión posibilita la creación de nuevas maneras de hacer en todos los contextos, una renovación en las ideas y en las prácticas. Oponiéndose al sentido común que delega en la “clase política” los cambios deseados enmarcados dentro del derecho y de la constitución,  la campaña de logros15M propone un mapeo de experiencias de lucha que sirva para visibilizar que la lucha autónoma a cualquier escala, aunque sea pequeña, puede influir mucho en la realidad cotidiana de muchas personas. Prácticas que suponen un hackeo al sistema, que dan solución a problemas cotidianos, que vertebran redes de apoyo y posibilitan la multiplicación y amplificación de estas luchas en diferentes territorios.

Un horizonte posible para renovar el 15M podría ser la magnitud de su traducción articulando la relación entre la micropolitica y el plano molar  a través de una herramienta practico-teóretica que pueda cruzar los diferentes planos que constituyen las bases de nuestra sociedad. Por eso Europa, no desde el punto de vista de los 27 estados miembros mas bien desde el punto de vista continental, puede ser el campo donde empezar a trabajar en este sentido. Europa es un territorio físico y conceptual que por extensión y por facilidad de comunicación en espacios heterogéneos puede ser una clave para dotar el movimiento de una capacidad mas amplia de intervención política. No es algo nuevo que el movimiento apunte hacia la transnacionalidad, esta idea estuvo presente desde incluso antes del 15M en la propia gestación del movimiento y tuvo un primer momento en el 15 de octubre de 2011, fecha la que se vuelve a apuntar como próxima cita para una huelga social.